SR. ALCALDE: «IMPIDA EL EXTERMINIO DE LAS COTORRAS EN SEVILLA»

SR. ALCALDE: «IMPIDA EL EXTERMINIO DE LAS COTORRAS EN SEVILLA»

SR. ALCALDE: «IMPIDA EL EXTERMINIO DE LAS COTORRAS EN SEVILLA»

Sr. Juan Espadas:

Que culpa tendrán las pobres cotorras de Sevilla de haberse adaptado perfectamente al clima y al entorno de nuestra ciudad. Ellas hacen lo que por naturaleza mejor saben hacer. Y de verdad que lo hacen muy bien. Sin embargo, su llegada a Europa y más concretamente a Sevilla, principalmente a través del comercio, ha provocado que se las catalogue como una plaga o especie invasora, al parecer debido a los daños que provocan, principalmente a otras especies.

¿No será, Sr. Alcalde, que la plaga somos nosotros para ellas al igual que lo somos para el resto de especies animales que no sabemos tratar ni cuidar? ¿No será que es más fácil matarlas para erradicar los problemas que causan, en lugar de aplicar soluciones alternativas que les permitan vivir?

Desde que algunos ejemplares de cotorras argentinas y cotorras de Kramer empezaron a verse por los cielos de Sevilla, allá por los años 90, éstas han proliferado muchísimo no solo en nuestra ciudad, sino por muchos lugares de España y del mundo. Son aves muy inteligentes y de fácil adaptación a los entornos urbanos donde se dan ciertas condiciones mínimas. Y aquí, en Sevilla, parece que han encontrado su lugar.

Según el censo de la Sociedad Española de Ornitología, en el año 2015 vivían en Sevilla 1.463 cotorras en libertad, mayoritariamente cotorras de Kramer, aunque actualmente se estima que han podido duplicar su población. Todavía no son demasiadas y aún se pueden tomar medidas eficaces para disminuir gradualmente su población sin necesidad de sacrificarlas.

Como usted sabrá, la proliferación de estas cotorras parece que está generado ciertos problemas a las aves insectívoras autóctonas pero, sobre todo, al cernícalo primilla y al murciélago nóctulo gigante. Estas especies, por supuesto que también necesitan nuestra atención y protección. Pero antes de recurrir a la vía más fácil, mediante la matanza masiva, seamos un poco más creativos y estudiemos todas las posibilidades que tenemos a nuestro alcance.

Por favor, Sr. Alcalde, deles a estas aves exóticas otra oportunidad y preste atención a lo que ahora le voy a decir:

Primero que nada, creo que el lenguaje que usamos para nombrar a este tipo de aves debemos mejorarlo. Hay ciertas palabras que generan rechazo, miedo o repulsa entre los ciudadanos como, por ejemplo, “especie invasora”, “plaga” o, peor aún, “el terror de las plumas verdes”, según apareció en el titular de una noticia en el periódico norteamericano The New York Times, el 10 de mayo del año pasado, refiriéndose a nuestras cotorras sevillanas, como las causantes de la próxima desaparición del murciélago nóctulo gigante en el sur de Europa.

Estas aves no llegaron hasta aquí por su propia voluntad, más bien somos nosotros, los humanos, quienes invadimos sus hábitats naturales para traficar con ellas y venderlas como mascotas. Repito, nosotros somos la plaga y no ellas y, por tanto, debemos compensarlas mediante la empatía y el respeto, a la vez que buscamos soluciones creativas para todas las partes afectadas.

Por otro lado, Sr. Espadas, ¿no ha pensado usted que una ciudad con más árboles podría dar cobijo a más especies y a más pájaros? ¿No cree también que la reciente tala masiva de árboles de gran porte ha podido perjudicar a muchas de las aves que ahora compiten entre sí? La sustitución de éstos grandes árboles, por otros más pequeños, sabemos que no solucionará el problema a corto plazo, pero seguir repoblando Sevilla con más árboles siempre debería ser una prioridad.

En cuanto a la reciente licitación pública que su Ayuntamiento anunció con carácter de urgencia el pasado 8 de abril, para el servicio de control de las especies exóticas mencionadas, que ustedes llaman invasoras, y para la potenciación de las especies autóctonas en el ámbito de la salud pública, he de decir que en el pliego de prescripciones técnicas ustedes avisan que entre octubre-2019 y marzo-2020 prevén, entre otros trabajos, capturar y sacrificar unas 300 de éstas aves, según se menciona en el apartado referente al Lote nº2. Y que, básicamente, por tales capturas, sacrificios, tratamiento de cadáveres y esterilización de huevos en los nidos, han presupuestado para dicho Lote un total de 131.717€.

¿No cree usted que es mucho dinero para eliminar tan solo a un 10% de la población total de cotorras? ¿Qué ocurrirá con las otras 2.500 o más que seguirán en libertad? ¿Volverán a gastarse el mismo dinero o más el año que viene para matar otras 300? Y si es así, ¿Cuántos años tardarán en deshacerse de todas ellas a este ritmo y a este precio?

Y, por último, ¿No sabe usted que existe una alternativa científicamente comprobada para controlar la base de la pirámide de población de las cotorras mediante la esterilización de los machos? Supongo que sí, porque al menos sé que el Partido Animalista Contra el Maltrato Animal presentó esta alternativa bien documentada en el registro de su Ayuntamiento, en junio del año pasado.

Por tanto, Sr. Espadas, estaría muy bien que se documentara y le asesoraran bien al respecto, porque esta solución más respetuosa con la vida animal, podría permitir que las cotorras argentinas y las cotorras de Kramer continúen viviendo en Sevilla mientras disminuye poco a poco su población, permitiendo de este modo que estas aves puedan finalizar sus días de forma natural.

 

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